Siguiendo con nuestro recorrido por el Museo Catedralicio de Ceuta, haremos nuestra última parada, donde dentro de las piezas que veremos se encuentra la más valiosa de todo el museo.
En primer lugar vemos esta custodia de mediados del siglo XX en metal plateado, siendo el orbe una nube con cuatro angelitos; de ésta salen los rayos.
En segundo lugar, vemos esta otra preciosa custodia de grandes proporciones, es de estilo rococó y de finales del siglo XVIII realizada en plata sobredorada.
Seguidamente vemos una imagen de la Virgen del Carmen, siendo una talla en madera policromada del siglo XX. Se encuentra en un lamentable estado de conservación, acumulación de suciedad, desprendimientos...
Situada en uno de los laterales de la sala se encuentra esta talla de Ntro Padre Jesús atado a la columna, imagen adquirida en 1925 a la casa Aranda de Zaragoza.
Esta imagen perteneció a la Cofradía de la Flagelación de Ceuta, siendo esta de escaso valor artístico, estuco policromado. La donó a la misma la familia Trujillo y al adquirir la Hermandad en 1994 la talla actual del Señor a Juan Manuel Miñarro, este pasó a ser propiedad de la Catedral. Esta imagen formaba parte de un misterio el cual sus imágenes secundarias estuvieron saliendo con el actual Cristo hasta el año pasado.
Por último y para finalizar nuestro recorrido por este precioso museo, veremos la Custodia del Corpus, y se trata de la pieza con más valor del museo, tanto es así que sale sólamente en la procesión del Corpus.
Se trata de una pieza realizada en oro y en plata en el siglo XVI, con incustaciones de piedras preciosas como esmeraldas, rubíes, zafiros y diamantes.
Es una custodia renacentista, aunque restaurada en el año 1785, donde se le añadieron decoraciones barrocas. El pie de grandes proporciones tiene decoración vegetal, grandes piedras preciosas como el zafiro y cuatro ángeles portando espadas y jarras.
La caña o astil es de gran altura, igualmente decorado con piedras preciosas y en su centro estan realizadas cuatro capillas, flanqueadas por columnas salomónicas, en las que se representan a los cuatro Evangelistas. Sobre las columnas, se sitúan cuatro ángeles similares a los del pie con espadas y cálices. El resto del pie es de tipo abalaustrado, con anillos y nudos decorados.
El orbe o sol muestra el marcado estilo renacentista de la pieza, menos alterado en la restauración barroca. Está compuesto de dos discos circulares en cuyo centro se sitúan cabezas de ángeles rodeando todo el viril. El sol está compuesto por diez rayos rectos, rematados con estrellas decoradas en su centro con esmeraldas, ocho rayos sinuosos que se alternan con veinte rayos en forma vegetal o de palma.
Coronando la custodia, se sitúa la cabeza de un ángel con las alas extendidas, similar a los que rodean e viril, sustentando la gran cruz cuyos brazos terminan en formas vegetales y decorada con grandes piedras de esmeraldas.